Ya no se dónde poner los pies. No dejo de tamborilear con los dedos sobre la mesa. Las cajetillas vacías de tabaco prácticamente colman la papelera. Han pasado ya… tanto tiempo!
Esta bien? Por qué tarda tanto? Qué ha pasado? He sido yo quien le ha hecho daño? Cómo? He de levantarme y salir a buscarla?
En mi interior está creciendo un grito de proporciones insospechadas.
… tomo un bolígrafo y me pongo a garabatear en una hoja de papel…
te amo
te amo
te amo
…
Rompo la hoja y termina también en la papelera. Voy a la ventana, enciendo un pitillo, cierro los ojos… vuelve la lluvia.
Me siento ultilizado, manipulado, abandonado. Tal vez sea todo mentira; tal vez todo sea sólo fruto de mi impaciencia; tal vez… Oigo como Doña Ira baja las escaleras al mando de un nutrido comité: Impaciencia, Vehemencia, Odio… todas bajan en son de guerra. Me coloco detrás de la barra. Sigo queriendo creer que todo es mentira, un mal sueño… sigo aferrado a sus palabras, al recuerdo de su sonrisa, de su mirada.
Soy acaso un payaso?