Tomando café

Me acaban de dejar sin cartas. Menos mal que la máquina de café aún funciona. Es un café espeso, muy cargado y amargo. Tal vez tenga que tomarme muchos cafés. O pocos. Es lo malo de esperar: nunca se sabe cuántos cafés te vas a tener que tomar.
Mientras, saco el libro de los ayeres y le doy un repaso pormenorizado. Sé que no hay cartas hoy y no tengo ni idea de cuando empezará la siguiente mano. Ya avisará la croupier, supongo. Eso si no cierra la mesa, que nunca se sabe.

Como tampoco puedo cantar mis canciones me cuelgo del cable del i-pod envolviéndome en otras canciones…

“No, ninguno de nosotros
estamos hechos con frío, con frío …”

Yo elegí, salí, me puse el traje nuevo y ya saben: esperar siempre ha merecido la pena :)

Publicado en on Junio 29, 2006 at 7:46 am Comentarios (1)

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Un Comentario Leave a comment.

  1. [...] dice creyéndoselo. Por mucho que exista cariño. Por mucho que hayan ya pequeños lazos, siquiera secretos unidireccionales, de aprecio más personal. Esto es [...]


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