Es tan facil tocar una piel! Basta con eliminar el espacio y coincidir en el tiempo.
Pero tocar un alma… allí donde no hay espacios, ni tiempos, ni cómos. Me falta la magia tantas veces! La limpieza de ánimo necesaria, la paz, la entrega total.
Agobiado por mis quehaceres, maniatado por mis deseos, distraído por mis “chicas” del piso de arriba, soy incapaz de la palabra, del gesto necesarios para hacerme sentir allí donde sólo habita el otro. Y necesito tanto que ella me sienta ahí.




