He perdido esta mano.

Intenté jugar a la grande y me han dado hasta en el cielo de la boca. He perdido todos los amarracos.

Se acabaron las zarandajas. Menos mal que siempre llevo encima un maletín lleno de máscaras, como el inspector Cluseau (sí, también como él soy un payaso) y no se me notará mucho.

Pero como ven ya tengo reparada mi ventana (que yo mismo destrocé, por cierto), así que no pasa nada. Paro la partida, que no hablo yo, y espero a que enviden desde el otro lado de la mesa. O a que pasen.

Mientras, intento poner orden en el burdel, que tengo ideas y sentimientos en situación de pánico generalizado. Se han abierto grandes socavones en los pasillos y las chicas están horrorizadas ante tanto agujero. Y mira que han tenido clientes importantes estos últimos días! Pues nada, nada ni nadie tan importante como quien se está marchando (se han ido acabando poco a poco sus buenos dias, los cafés fríos, sus palabras cálidas y sus cohetes – sigo sin saber por qué, o si sólo son imaginaciones mías).

Desde el piso de arriba ellas me miran severas, casi amonestándome. Yo les digo que no se preocupen, que siempre les he sido fiel y jamás he faltado a mi palabra. Y que no faltaré tampoco a la palabra que a ella le dí. Y así será. Sentadito a la vera de mi recién reparada ventana, sin cambiar ni un ápice lo que siento, pero callándolo, que ahora soy postre.

De vez en cuando miro al Hada (la pobre ya no sabe bien qué hacer – “nada”, le he dicho; “no hagas nada”) y nos encogemos de hombros.

Publicado en  on Abril 19, 2006 at 6:04 pm Comentarios (2)

El URI para hacer TrackBack a esta entrada es: http://dasfreudenhaus.wordpress.com/2006/04/19/he-perdido-esta-mano/trackback/

Canal RSS de los comentarios de la entrada.

2 comentarios Leave a comment.

  1. Te quedan la chica (¿la chica?), los pares y el juego. Y si juegas a vacas ganadas…

  2. Por supuesto! Ya digo que he perdido la mano, no la partida :)


Leave a Comment