La siesta

Fué un intento de acortar el día. Un día de ausencia y silencio. Un día en el que hubiese sido bueno hablar para mejor entender. Es más fácil aceptar las cosas que se entienden.

La siesta ha terminado, el día me reclama de nuevo y nada ha cambiado. Con los ojos aún cerrados tendí la mano a mi alrededor, buscando lo que sabía no encontraría, inercia de mi sueño. Con los ojos abiertos devoro la pantalla de mi ordenador hasta que los dejo caer de nuevo: vacío.

No importa. Siempre merece la pena… esperar.

Published in: on abril 30, 2006 at 6:15 pm  Dejar un comentario  

La fuerza

De la calma nace la fuerza.

Daniel N. Marder
Love Pocket, Love Rocket, 2005
Cut and polished glass

Published in: on abril 29, 2006 at 8:11 pm  Dejar un comentario  

Calma expectante

Acuarela de Mirjam Beyer

Ha vuelto la calma, la paz. El desasosiego ha dejado su sitio de nuevo a la expectación. Expectante y esperanzado retomo mi camino, confiado en la fuerza de mi deseo, en su sinceridad.

Published in: on abril 27, 2006 at 7:18 am  Dejar un comentario  

Vuelvo a ser humano

De momento todo está bien, de momento todo correcto. Nada es verdaderamente importante, la marea siempre termina subiendo.
En la playa de la vida, negando sitio a la razón -nada es por nada-, construyo mis sueños sobre la arena.

Y sí, todo está ok; Todo va… tirando, es tiempo de sol despreocupado y libre. Me devolvió mi humanidad porque olvido, porque escondo, porque deseo y me levanto, porque doy calor al hablar y porque río, porque vivo,… me falta.

Se ha abierto el firmamento, sin nubes, sólo azul. El ejercicio es fácil: basta con cerrar los ojos. Comparte conmigo paz y desazón aunque sólo sea a escondidas. Quiero su amor, digo que me basta su palabra.

Y sí, todo va … Es tiempo de sol despreocupado y libre. Me devolvió mi humanidad porque me equivoco, a veces lucho, porque tengo esperanza y amo, porque siento con otros y perdono, porque río, porque vivo,… me falta

Es tiempo de sol despreocupado y libre, ya siempre duele igual. Me devolvió mi humanidad porque anhelo y tengo fe, me apoyo y confío, porque río, porque vivo,… me falta.

Published in: on abril 21, 2006 at 4:31 am  Dejar un comentario  

He perdido esta mano.

Intenté jugar a la grande y me han dado hasta en el cielo de la boca. He perdido todos los amarracos.

Se acabaron las zarandajas. Menos mal que siempre llevo encima un maletín lleno de máscaras, como el inspector Cluseau (sí, también como él soy un payaso) y no se me notará mucho.

Pero como ven ya tengo reparada mi ventana (que yo mismo destrocé, por cierto), así que no pasa nada. Paro la partida, que no hablo yo, y espero a que enviden desde el otro lado de la mesa. O a que pasen.

Mientras, intento poner orden en el burdel, que tengo ideas y sentimientos en situación de pánico generalizado. Se han abierto grandes socavones en los pasillos y las chicas están horrorizadas ante tanto agujero. Y mira que han tenido clientes importantes estos últimos días! Pues nada, nada ni nadie tan importante como quien se está marchando (se han ido acabando poco a poco sus buenos dias, los cafés fríos, sus palabras cálidas y sus cohetes – sigo sin saber por qué, o si sólo son imaginaciones mías).

Desde el piso de arriba ellas me miran severas, casi amonestándome. Yo les digo que no se preocupen, que siempre les he sido fiel y jamás he faltado a mi palabra. Y que no faltaré tampoco a la palabra que a ella le dí. Y así será. Sentadito a la vera de mi recién reparada ventana, sin cambiar ni un ápice lo que siento, pero callándolo, que ahora soy postre.

De vez en cuando miro al Hada (la pobre ya no sabe bien qué hacer – “nada”, le he dicho; “no hagas nada”) y nos encogemos de hombros.

Published in: on abril 19, 2006 at 6:04 pm  Comentarios (2)  

Listo. Ventana reparada

Fensterblick (Vista desde la ventana)

Más cosas de Heidrun Klimmey

Published in: on abril 19, 2006 at 12:36 am  Dejar un comentario  

Estoy de reparaciones


La foto viene de aqui

Published in: on abril 17, 2006 at 9:40 pm  Dejar un comentario  

Desde la barra

He tenido que irme a la barra. Desde aquí, con una copa en la mano y haciéndome el interesante, es como si nada de lo que está ocurriendo en el “Freudenhaus” tuviese que ver conmigo. Ni siquiera bebo de mi brandy, sólo se trata de ganar distancia del guirigay que tienen montado mis “chicas”. No es más que un nuevo intento de reconciliación. Será, como siempre, un intento infructuoso. No podré entender el desconcierto de sentimientos, del mismo modo que no podré sentir casi nada de lo que pienso.

Las “chicas” de mi burdel se están volviendo completamente locas. Las hay que se quieren ir a toda costa, cansadas de estas paredes, de lugares conocidos, de vivir en un contínuo déjà vu del que se sienten injustamente presas. Y tienen razón. Otras disfrutan de la seguridad y calor que les ofrecen estos terciopelos, cojines y visillos rojos con los que he decorado el recibidor del prostíbulo. Nunca suben a los pisos de cristal. Solo reciben en los apartados de la planta baja y, aunque no generan muchos beneficios, no puedo despedirlas. Son tan mías como las otras. Luego están las “desconocidas”. Las llamo así pues apenas las veo. Viven arriba, en los pisos de cristal, escondidas, al acecho de las demás y de mí mismo. A las que se quieren ir las conozco bien. Y a las que se quieren quedar también. Son las de todos los días. Escucho atento las protestas de unas y miro con ternura la pereza de las otras.

Las de arriba son diferentes. Gritan, se ríen de mí, me miran callando, son al tiempo reproche y aguijón motivador. Cuando subo a sus cuartos siempre temo ser sorprendido detrás de una puerta con lo que no quiero ver (no quiero verlo porque no es nunca fácil de entender, porque a veces duele sentirlo). La pasión desenfrenada, el odio desencajado, los celos armados, la risa indiferente, el gesto convulsivo, la entrega sin límite, … son cuartos en los que caben el frío nítido de la nada y el calor contundente de mil soles. Y ellas viven ahí. En mí.

Las voces desde los pisos de arriba son cada vez más nítidas. Canto de sirena, polarizador de mis pasos. Mis habituales están revolucionadas. Las que se quieren ir dicen saber por qué. Las otras ya sólo sienten miedo y se abrazan frenéticamente a los cojines.

Y yo? En la barra, sintiendo lo que no entiendo.

Llegó un día, llamó a la puerta, pasó corriendo por el recibidor y se fué directamente arriba. Por mucho que me empeñé en mostrarle mi cuarto con ventana…
Ella no es todo, pero sin ella ya nada es completo.

Published in: on abril 16, 2006 at 10:02 am  Comentarios (2)  

Desasosiego


Hominem, de Begoña Ceballos Más aqui

Pasan las horas y llegan los fantasmas. Pero soy mucho más fuerte que ellos.

Published in: on abril 15, 2006 at 8:20 am  Comentarios (1)  

Juegos

“Y este libro de que trata?” me preguntó con esa mirada curiosa y llena de espectativas que le define. “Es un oráculo chino muy antiguo” respondí. “Jugamos?”… y nos pusimos a “jugar”.

La niña preguntó sobre si debía ser veterinaria o médico de mayor. El oráculo respondió que buscase la respuesta en su interior. Sólo su instinto podría guiarla en los momentos decisivos de su vida.

Yo pregunté sobre si había tomado la decisión acertada. El librito me respondió. En pocas palabras: he de dejar de ser un vago. Para alcanzar aquello que quiero he de seguir subiendo peldaños. He de seguir remando. No volveré a “jugar” al Shen Shu. No creo en las “casualidades”.

Y la corriente?, en contra. Y el río?, el equivocado. Es el desasosiego, imparable. Pero sigo remando.

Published in: on abril 13, 2006 at 9:54 pm  Dejar un comentario  
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